Escrito por Steve Moeller Mar 31, 2017
Traducido por Grace Frank Método Grief Recovery México

Como padres queremos hacer todo lo posible para enseñar a nuestros hijos las herramientas que necesitarán para lograr una vida feliz y exitosa. Nos aseguramos que entiendan que deben mirar a los dos lados al cruzar las calles. Les decimos que no deben tocar la estufa cuando está caliente. Le prevenimos acerca del “peligro de los extraños”. En la mayoría de las situaciones, usualmente ponemos sus necesidades antes que las nuestras.
Hay un área de enseñanza en la que los padres generalmente fallan al no darles a los hijos una habilidad de sobrevivencia que es altamente necesaria. Los padres en muy raras ocasiones enseñan a sus hijos a manejar exitosamente las pérdidas emocionales de cualquier tipo. De manera muy similar, nuestros padres nunca nos proveyeron con esta información tampoco, es por esto que ni siquiera pensamos en pasarla a nuestros hijos.

Piensa acerca de esto por un momento. ¿En alguna ocasión te sentaron tus padres y te explicaron cómo manejar de manera efectiva el duelo causado por una pérdida? Más que darte una instrucción formal sobre esto, es muy probable que te hayan pasado lo que pensaban que era la información útil en el momento en que sintieron que lo necesitabas. Cuando lloraste, muy probablemente te dijeron que no lo hicieran y te dieron una razón lógica para no estar triste. El problema es qué a pesar de esas razones lógicas, te seguías sintiendo triste, pero ahora tratabas de suprimir la expresión externa de esos sentimientos. La tristeza y el Duelo son emociones, y las emociones no son lógicas. Una de las razones por las que podemos fallar al darles la mejor información, es que, como adultos, fallas al no tratar de ver las pérdidas con la perspectiva de los niños. Lo que ellos ven como una pérdida mayor puede parecernos trivial. Oí a un comediante en la radio hoy dar otro ejemplo de cómo los padres fallan al mirar las cosas a través de los ojos de los niños. Estaba afuera un día y vio a una niña con un globo de helio. La niña perdió el agarre en la cuerda y el globo se alejó flotando. Cuando lloró, sus padres le dijeron que no se sintiera mal, que le compararían otro. Ella estaba molesta por que quería SU globo. Entonces el comediante dijo, “¿Qué tal si la cartera del padre se hubiera ido flotando? ¿Se sentiría mejor el padre si alguien le dijera que no debería sentirse triste y solo comprara una nueva? ¡Probablemente no!” Otra vez, todo es cuestión de perspectiva.
De lo que la mayoría de las personas no se da cuenta es que los niños absorben el 75% de las herramientas que probablemente usen por el resto de sus vidas para manejas cualquier situación por la época en que tienen de dos a tres años de edad. Aún antes de tener habilidades verbales fuertes, ellos están aprendiendo. Mientras nosotros vemos sus pérdidas tempranas como sin consecuencia y les decimos que no se sientan mal, ellos aprenden que esa es la manera de manejar las pérdidas. Estoy seguro que han oído a un adulto ofrecer esta misma sugerencia a otro adulto que ha sufrido una pérdida emocional mayor en su vida.
Otra vez, muy probablemente siguieron este consejo con razones lógicas por las que la persona no debería sentirse mal. ¡Quizá esto te haya pasado también a ti! ¿Su lógica te hizo sentir mejor? Otra vez, probablemente no.

Más que pasarles a tus hijos la misma información inútil que quizá hayas aprendido, puedes mejorar. En lugar de decirle a tu hijo que no se sienta mal, que esa pérdida puede ser reemplazada, que necesitan ser fuertes y mantenerse ocupados, que el duelo solo necesita tiempo, les puedes ayudar desarrollando unas mejores herramientas de comunicación.
¡Aquí hay 6 consejos de crianza que le ayudarán a tus hijos toda su vida!

1. Escucha con el corazón, no con la cabeza. Deja que tu hijo exprese todas las emociones sin juicio, crítica o análisis. Te necesitas acordar qué, aunque esta pérdida no te parezca dramática, si lo es para tu hijo. El ofrecerle razones a el/ella para que no se sienta triste en realidad no lo va a hacer sentirse mejor. ¡En ese momento, ellos no necesitan ser juzgados!
2. Reconoce que el duelo es emocional no intelectual. Evita la trampa de preguntarle a tu hijo qué está mal, porque él/ella automáticamente te responderá “nada”. Tu hijo no entiende que estas practicando un conjunto de habilidades nuevas y recuerda que la última vez que se sintió triste, les diste razones lógicas para no hacerlo.
3. ¡Tu eres el adulto y necesitas ir primero! Di la verdad acerca de tu propio dolor emocional. Esto le dará seguridad a tu hijo para abrirse también. Si no fuiste directamente afectado por la pérdida que ha afectado a tu hijo, recuerda de contarle una pérdida paralela o similar de tu vida. ¡Tienes que hacer esto sin comparaciones! No es una competencia para ver quien está sufriendo más, sino una oportunidad para crear una ocasión para que tu hijo/a se sienta seguro al compartir sus sentimientos
4. Recuerda que cada uno de tus hijos es único y cada uno tiene una relación única con el evento de pérdida. No van a responder de la misma manera. Les tienes que dejar saber que esto es normal y que nadie tiene una respuesta correcta o equivocada.
5. Ten paciencia. No los forces a hablar. Les puede tomar un poco de tiempo el sentirse cómodos con tu nueva forma de acercarte a ayudarles a expresar sus sentimientos. Otra vez, ellos estarán esperando que les digas porque no deben sentirse mal.
6. Nunca digas “No te sientas triste” o “No te asustes.” La tristeza y el miedo son dos de los sentimientos más normales asociados a las pérdidas de cualquier tipo. Son parte de ser humanos. Más que decir esas cosas, ofréceles un abrazo consolador.
Estos son solamente los seis primeros pasos que puedes tomar para asistir mejor a tus hijos para que hagan frente a su pérdida, pero son un importante comienzo.
Por favor ten en mente que la pérdida es una parte de la vida, y, que como padre, tu puedes enseñar a tus hijos herramientas para que manejen exitosamente ese dolor en sus corazones.
Encontrarás una explicación completa en el libro “Cuando los Niños Sufren.” No es un libro para darles a tus hijos, más bien es una guía para ayudarte a comunicarte mejor con ellos. Contiene información sobre comunicación no solamente con niños pequeños, sino pre-adolescentes y adolescentes también. No importa la edad de tu hijo, te puede ayudar a comunicarte mejor en temas emocionales con tus hijos.
Como padres, tratamos de proteger a nuestros hijos de tener que manejar situaciones desagradables. Lo que a menudo olvidamos es que la habilidad de manejar exitosamente la tristeza emocional es una habilidad de supervivencia que necesitarán a lo largo de sus vidas. ¡El darles éste conjunto de habilidades puede ser uno de los mejores regalos que les puedas dar!

42396998 – group of children looking down into camera

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