Escrito por: Arturo Albin Septiembre 19, 2017

Una sobrina me hizo una pregunta que de solamente considerarla, me inquietó. Se murió la prima de una amiga. La hija de tres años pregunta por ella. ¿Se le dice? ¿Cómo?

Es completamente normal no tener claro qué decir, o tener miedo de decirle que no va a volver a ver a su mamá. Como quieren a la niña no desean hacerla vivir ese amargo trago. Sin embargo ese dolor es inevitable. Y no decírselo con claridad puede provocar distintas consecuencias:

– Por un lado que se sienta tonta o incapaz, y que por eso la protegen.
– Por otro lado se puede sentir enojada contra las personas que no se lo dijeron cómo sucedió. Los niños son muy inteligentes. Aunque tengan poco conocimiento y experiencia, la inteligencia ya la tienen

Algunos puntos importantes son:

El adulto es primero.
Es importante que el adulto que le diga las cosas demuestre sus sentimientos, que se atreva muestras de su dolor. Si ese adulto es alguien que quería la mamá y le surgen lágrimas, se debe permitir llorar, o manifestar cualquier forma en que sienta la tristeza. Al poner la muestra permitirá que la niña también se exprese.

También es importante que no trate de ser fuerte por la niña. Si la niña ve que el adulto se aguanta lo que va aprender es aguantarse, a no enseñar su dolor emocional, pues como los adultos, los niños también temen ser juzgados. Quizás a los tres años aún no ha adquirido este temor, pero si no se le guía bien, no tardará en adquirirlo.

También es importante validar cualquier cosa que la niña sienta. Jamás decirle “no estés triste”, o “no tengas miedo”. La tristeza y el miedo son de los sentimientos más comunes ante una pérdida, más una de este tipo. Es importante que cualquier manifestación que tenga el adulto le diga es normal sentirse así. Y se le puede ofrecer un abrazo. Quizás la niña lo rechace por el enojo que pueda sentir contra el mensajero de tan dolorosa noticia. En ese caso no se le debe forzar, siempre se le debe tratar como persona, como nos gustaría que nos traten a nosotros mismos.

Al hablar con la niña se debe ser completamente honesto, siempre manteniendo la explicación a nivel de la niña. Se debe evitar sembrar en la niña las emociones del adulto. Quizás esté enojado por considerar que fue una falla médica, por la injusticia de la violencia que vivió la persona, o cualquier otra situación. Ya habrá tiempo cuando crezca para contarle más detalles cuando la capacidad de la niña vaya madurando y lo pueda digerir mejor.

Si la familia tiene creencias religiosas, tener cuidado de que no se le pase la culpa a Dios. Si se le dicen frases como “Dios se la llevó por que la quería mucho” puede sembrar en la niña sentimientos contra “la maldad” de ese ser que se la quitó. Una manera de explicarlo puede ser “Se murió y por eso no la vamos a ver. Nosotros creemos que cuando una persona muere se va al cielo y Dios la abraza. Vamos a rezar porque tu mamá ya esté con Dios.”

No se deben usar eufemismos. Los niños creen las cosas de forma literal. El decir tu mamá está dormida para siempre puede provocarle temor a dormir, o que otros seres queridos duerman. Los niños no entienden metáforas.

Finalmente, no hacer promesas que no se pueden cumplir. Si a la niña se le dijeron frases como “Todo va a salir bien” y la mamá muere, puede perder la confianza en las personas. Es más sano decir cosas como “Vamos a poner todo de nuestra parte para cuidarla y cuidarte.

En resumen, es importante decir las cosas claras y con honestidad, mostrando las emociones propias. Normalizando lo que pueda sentir, y acompañándola en el inevitable dolor que experimentará.

Gracias por leernos. Si tienen preguntas en Manejo y Superación del Dolor Emocional por favor escríbenos a info@metodogriefrecovery.com

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